domingo, 25 de octubre de 2026

El "crimen del rol" según Interviú

Hace ya seis meses que analizamos el reportaje que publicó la revista Época sobre el asesinato de Carlos Moreno, el denominado por la prensa como "crimen del rol". Hoy queremos analizar otro reportaje, el que apareció en la revista Interviú y que probablemente tuvo una mayor difusión.



Creemos que hay varios motivos que apuntan en esa dirección. Para empezar, apareció antes. No mucho, pues Interviú salió el lunes 13 de junio de 1994 y el número de Época es el correspondiente a la semana del 14 al 20 de ese mismo mes.

En segundo lugar, destacó el suceso en la portada, cosa que no hizo Época. Por desgracia, y como podemos ver en esta imagen, dio prioridad al morbo.



Por último, también destacaba en la portada que reproducían el texto íntegro que Javier Rosado escribió tras el asesinato, elemento este que no publicó ningún otro medio, quizá porque no tuvieron acceso a él o porque les pareció de lo más inoportuno. En relación a esto último, la propia Interviú advierte que "muchos de sus párrafos pueden herir la sensibilidad del lector". 



El reportaje ocupa ocho páginas. Está escrito por José Montoro y las fotos son de Pedro Avilés. El texto analiza la vida de los criminales, destacando la infancia en solitario de Félix Martínez o la inteligencia de Javier Rosado. No sé en 1994, pero hoy llama mucho la atención que aparezcan datos personales como los nombres y apellidos de los padres y del hermano de los asesinos, así como sus trabajos. También se mencionan (e incluso aparecen en las imágenes) los nombres de los distintos porteros y porteras (de los pisos donde vivían Javier y Félix) con los que se entrevistaron los redactores.

Para mí, lo peor del artículo es cuando los redactores afirman que, esa noche, Javier y Félix estaban jugando a un juego de rol "inventado por ellos mismos" y "confundieron la ficción con la realidad".  

No sé de dónde sacaron esa idea, la verdad. Porque cualquiera que lea el diario puede comprobar que no confundieron nada, es decir, que esa noche salieron expresamente con la idea de matar a una joven. Es más, en el relato no aparece en ningún momento la palabra rol, ni juego ni Razas (el supuesto juego que había inventado Rosado). Por el contrario, se ve claramente que estamos ante un psicópata, es decir, ante una persona con una falta total de empatía, sin remordimientos y con una frialdad que da miedo (el crimen estaba planificado con detalle).

En cambio, Javier sí menciona una película ("a mí se me ocurrió una idea espantosa que no volveré a repetir jamás y que saqué de la película Hellraiser"), y no por eso se le echó la culpa a las películas de terror, a pesar de que en la habitación de Rosado también había películas del género gore. ¿Por qué se culpó entonces a los juegos de rol? Pues seguramente porque eran unos desconocidos y una afición minoritaria ya que, como decimos, el diario no dice NADA. 

 



Los juegos de rol a debate

La parte final del reportaje deja de hablar de los asesinos y se ocupa de los juegos de rol, si estos son inofensivos o no. Para ello, los redactores nos dejan distintas declaraciones, a favor y en contra. A favor encontramos a David Méndez, presidente del club de rol Necronomicón, y a Cristal Catón, propietaria de la tienda especializada Naipe.

En contra tenemos a José Cabrera Forneiro, el mediático psiquiatra forense, para quien los juegos de rol son "muy peligrosos, porque -salvo que el individuo que juega sea muy maduro y sepa distinguir perfectamente el límite de sus posibilidades-, si no ocurre así el juego da pie a una violencia sin sentido, a una criminalidad injustificada".

Como se puede observar, sus palabras dejan claro un profundo desconocimiento de lo que es jugar a rol.

Por último, y como ya hemos mencionado, el reportaje incluye el llamado "diario" de Rosado: tres folios escritos a máquina (por ambos lados) donde describe con detalles de lo más escabroso el asesinato. Como ya he dicho, me sorprende que esta prueba llegara a la prensa, y todavía más que se publicara íntegro. No puedo imaginarme a la familia de Carlos Moreno leyendo todas esas barbaridades.

No obstante, si hay que ver algo bueno del diario es que deja claro que, en ningún momento, estaban jugando a un juego de rol ni confundieron la realidad. Por el contrario, queda patente que estamos ante un psicópata sin ninguna sensación de culpa.  



El estigma social 

Como todos sabemos, la crónica de Interviú no fue un caso aislado. Formó parte de una oleada de cobertura sensacionalista que, durante meses, presentó el “crimen del rol” como prueba de que los juegos de rol “enloquecían” a los jóvenes.
 
Por desgracia, el reportaje de Interviú contribuyó a alimentar una imagen negativa de los juegos de rol al atribuir el crimen a una supuesta confusión entre ficción y realidad. Sin embargo, el propio documento que la revista publicó no menciona que aquella noche estuvieran jugando a rol. Al contrario, describe un asesinato planificado. 

3 comentarios:

  1. Yo recuerdo que en la época yo llevaba poco tiempo jugando a rol y mis padres, aunque sabían que yo tenía la cabeza en mi sitio, se volvieron más aprensivos con el tema de las partidas, incluso preocupándose por la frecuencia de las mismas.
    Han hecho falta muchos años y el hecho de que haya escrito mis propias cosas de rol y hayan visto algunos artículos míos escritos en revistas o relatos presentados a concursos para que hayan cambiado del todo una visión hacia el rol que estaba realmente manchada con aquello.

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    1. A mí me pasó exactamente lo mismo. Comenzamos a jugar precisamente ese año y, claro, al ver por la tele lo que decían los "expertos" mi madre se inquietó.

      Además, tuvimos mala suerte porque cogió nuestro manual de Aquelarre y leyó eso de "juego de rol demoníaco medieval".

      Por suerte, al ver lo que hacíamos y decíamos mientras jugábamos se tranquilizó.

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  2. Por culpa de lo que se montó con este asunto, yo que empezaba a interesarme por el rol que tenía unos 13 años, me quité de la cabeza la idea de acercarme definitivamente hasta muchos años después. Hoy en día parece una tontería pero entonces para informarte tenías la radio, lo 4 canales de TV y yo no tenía dineros para revistas. A mí aquello me produjo miedo y no quise acercarme, hoy lo lamento porque me perdí años fantásticos, pero muchos vivíamos en la ignorancia

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