miércoles, 4 de febrero de 2026

La Granja de Gandalf ayer, hoy, siempre (I de II)

Hace poco comenzaron el derribo de las antiguas clínicas de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, que con 177 primaveras a sus espaldas ya empezaban a oler a viejo. 

 

 

En realidad, es sarcasmo: ya olían a viejo desde mucho antes. Cuando yo empecé la carrera en 1997, varios departamentos estaban en ese edificio, hacíamos prácticas en él (recuerdo tener que sondar a dos perros allí, que la perra estaba en celo y era super cariñosa y el perro, que la olía, más todavía) y ya entonces el tufo a moho era considerable. Sin embargo, con el derribo de estas estructuras se cierra un capítulo de la historia, no ya de la Universidad, sino del rol en Aragón porque durante muchos años ese edificio mugriento y roñoso fue la sede de uno de los clubs de rol más veteranos de la Universidad de Zaragoza: La Granja de Gandalf

 

Hay otros, sí, pero este es el mío. Y aquí estoy yo, bardo de las eras y espíritu inquebrantable, para contaros su historia. 

 


MÚSICA, MAESTRO


DISCLAIMER: en 30 años ha pasado muchísima gente por el club, cada uno con su historia y es imposible que le haga justicia. Solo puedo deciros que, aunque no os lo pueda contar todo, todo lo que aquí leeréis es la verdad o, al menos, lo que nos contaban como la verdad. 


Como la mayoría de los clubs de rol de la época, el nombre de la asociación tiene un retintín a Tolkien que, junto a George Lucas, son las mayores influencias de la Granja. Eran tiempos mágicos en los que solo había tres películas de Star Wars (cuando salió la segunda trilogía, flipamos) y una docena de juegos de rol. Luego salió la trilogía del Señor de los Anillos, Matrix, Harry Potter… Eran tiempos de gigantes, de un internet a medio hacer. Ya llegaría el momento de hacerse mayor, amargarse y ponerlo todo a parir. 


La Granja fue fundada en 1996 por un pequeño grupo de estudiantes aficionados a los juegos de rol, los videojuegos, los cómics y todo eso que se conoce como lo friki. Es gracioso porque entonces era fácil ser un friki renacentista y estar más o menos enterado de todo o, al menos, de un montón de cosas y tener cosas en común con tus congéneres. Con el tiempo, el auge de absolutamente todo hace improbable que puedas abarcarlo todo e incluso que dos frikis que acaban de conocerse hayan visto las mismas series. 

 

(Los padres fundadores de la Granja de Gandalf. No están todos los que son, pero son todos los que están. Durante muchos años, me aseguré de que la mayoría de los miembros (no tenía fotos de todo el mundo en aquella época) tuvieran su personaje en mi juego de los laberintos)

Para poder entrar en el sistema universitario como una asociación cultural, los fundadores cogieron los estatutos del Economicón, el club de rol de la facultad de Económicas, cambiaron todas las menciones de uno por la otra y santas pascuas: en 1998 la Granja se convirtió en parte oficial de la universidad de Zaragoza. AVAFES (otra asociación de la época, por ahí andan todavía) les prestó una sala de su barracón prefabricado y así nació la primera sede del club.


(El logo, en cambio, es bastante posterior pero míralo, qué majo)


Los barracones cutres fueron escenario de muchas historias memorables. En el cuarto de al lado guardaban una boa constrictor a la que alimentaban periódicamente de gallinas vivas (resultaba difícil concentrarse en la partida mientras oías un cacareo cada vez más nervioso que se interrumpe de repente), donación de un miembro al que abandonó su novia después de que ella se enterara por un amigo borracho de lo que había pasado accidentalmente con su perrito.

 

En otra ocasión, jugando a La Leyenda de los Cinco Anillos con cintas en la cabeza (con caracteres japoneses escritos a rotulador), una katana de juguete (nos la encontramos en la basura y la queríamos poner en una vitrina con un cartel que pusiera “Romper en caso de deshonor”) y severamente intoxicados, entró por la puerta un profesor (no voy a decir nombres porque el tipo es hoy en día una celebridad y no sería la primera vez que me meto en un lío por escribir el nombre de alguien en uno de mis artículos) al equivocarse de puerta y flipó en colores.

 

Con el tiempo, se construyeron nuevos edificios en el Campus de Veterinaria en el lugar de los barracones; los antiguos quedaron casi en desuso, de modo que la Granja se mudo allí por muchos años.



En los años noventa, los juegos de rol eran bastante menos populares en España que hoy en día, y menos aún después del crimen del rol y la cubierta mediática amarillista. Aun así, se hizo un esfuerzo por darlos a conocer, desde hacer partidas al profesorado hasta jornadas que irían ganando fama con los años. En su momento álgido, estas jornadas de iniciación duraban una semana en la que la Granja organizaba varias salas de la facultad para jugar partidas. Esto ayudó a popularizar el club, que en sus inicios era bastante discreto.


(En el momento de tomar esta foto, el Cruzada Estelar ya era un juego más viejo que la tos. Y aún le dábamos.)

Mi primera toma de contacto con la Granja fue en primero de carrera: recién salido de mi Huesca natal, con dieciocho añitos, menos talento que un bote de caracoles y unas experiencias vitales escasas.

(Siete presidentes de la Granja reunidos para el 20º Aniversario)

Viajar te abre la mente, creedme, aunque sea ochenta kilómetros al sur. 

Los de mi promoción fuimos la segunda generación de la Granja de Gandalf y muchos de los que entramos entonces seguimos siendo amigos a día de hoy, a pesar de los años y la distancia. En aquellos tiempos, lo normal era tener un mote por razones prácticas: nos juntamos CINCO Javieres, DOS Xabieres y DOS Gabrieles. Fonéticamente aquello era un Cristo así que había que distinguirse como fuera. Yo acabé siendo Gabrielmaster (apodo del que deriva mi nick en Comunidad Umbría, G-Master) porque firmaba así los correos. Otros de estos motes surgieron a partir de una partida masiva de Ansalom, la Guerra de la Lanza, aunque con el tiempo solo unos pocos perduran. Esta partida fue mi primera toma de contacto con los juegos masivos de estrategia por turnos en los que entregas un turno por escrito a los masters, que te lo corrigen, lo devuelven con los resultados y publican un periódico con el correr de la partida. El juego era abrumadoramente complejo (sobre todo, estoy seguro, para los organizadores) y consistía en una guerra mundial en el Mundo de Krynn donde cada jugador controlaba una nación de fantasía. Aunque no pasó del tercer turno, el concepto me dejó muy flipado y no tardaría en crear mi propia versión.


(Es importante recordar que la mayoría de imágenes corresponden a eventos de la Granja diferentes de los narrados en el texto. Las fotos abundan más en los últimos veinte años)


Lo de inventarme mis propios juegos ya era una afición que me venía de antes (aunque luego raramente los jugaba). Mi propia versión del Ansalom ambientada en el universo de Warhammer 40000 conoció varias ediciones que se irían corrigiendo (es una forma de decir “recortando”) con los años hasta llegar al Alien Dominions, que es la décimo primera versión del juego. Lo de sacar nuevas versiones de mis propios juegos también se vio mucho con el de las Bestias de Combate, un juego creado para imitar las flipadas que veíamos en los Caballeros del Zodiaco y Bola de Dragón.


Aunque las primeras generaciones de la Granja de Gandalf fueron una veintena de personas (las fichas de los miembros se crearon empleando unas robadas de la mesa del profesor de biología que posteriormente acabaron hechas polvo después de impregnarse de orina de gato), los siguientes años fueron un pequeño goteo de nuevos miembros.


(Y, creedme, NADIE se esperaba que aquel club chiquitito e ignorado llegaría a ser legión, porque somos muchos...)

4 comentarios:

  1. Vaya, es un nombre de lo más apropiado para un club de rol de la facultad de Veterinaria ;-)

    No veas cómo me he reído con la anécdota de la boa...

    Por lo que he leído, los clubes de rol universitarios siempre han sido muy activos. Que yo sepa, en la universidad de Granada no hubo ninguno, así que me perdí un montón de cosas... :-(

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  2. ¡Vaya historias!
    Nunca fuí a la Granja de gandalf, pero si conocí a varios de sus miembros allá por los dosmiles. Me acuerdo sobre todo de Noelia, pero tambien había un chico de gafas llamado Gabriel y algún otro. Colaboré con ellos y otros clubes de Zaragoza para montar las Interclubes, siendo este el germen de los que fue la Noche Insomne de Zaragoza en la que Noelia me apoyó muchísimo en su primera edición y moralmente en las siguientes. Ahora ella está en las tierras de la pérfida Albión y apenas tenemos contacto ya.

    Cuando era jovenzano, allá por los noventa, esta aen otro club: D100, y creo que algunos de sus miembros jugaban al juego de turnos ese de Krynn. Igual no es el mismo, pero recuerdo que estaba basado en la Dragonlance y que lo llevaba gente de la universidad. ¿Puede ser que se jugara por correo?

    Y una última anécdota. En una jornadas de El Señor de los Anillos, Noelia trajo un juego de la Granja para la ludoteca. No se lo llevó y el juego se quedó entre los juegos que nos habían enviado las editoriales para el evento. Noelia se fue a Inglaterra y al ver el juego año tras año traté de ponerme en contacto con la Granja de gandalf para devolverles el juego, pero el contacto fue imposible. Años mas tarde, cuando la Noche Insomne ya era se realizaba en la Sala Multiusos, el juego todavía estaba en la lufdoeta y un día aparecieron dos miembros de esa asociación y vieron que el juego llevaba el sello de la Granja, que nunca oculté. De hecho, les expliqué el motivo y se lo entregué sin más. Nunca he vuelto a tener contacto con alguien de esa asociación.

    Mola tener artículos de esos que hacen recordar los inicios de la afición en Zaragoza. Y mola más que guardeis fotos. Yo no guardo ninguna de mi primer club.

    Un saludo.

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  3. Para los de lejos aquello sonaba como si fuera "Rivendel"..., nosotros teníamos que escondernos en collas, tugurios o iglesias abandonadas para jugar sin tener que defendernos, aunque nos hicimos buenos haciéndolo...

    No fui miembro, pero si que he conocido y hecho buenas amistades con algunos de los suyos. Supongo que de ahí acababan surgiendo las de rol en vivo de Vampiro (merecen trilogía de post a parte) y muchas de las iniciativas juveniles saludables como el baratón.

    Creo que 1 de 2 es absolutamente irrisorio para lo que merece aquella lejana época de espada, brujería y calimotxo, quizá querías decir 1 de 5 :P

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  4. que epoca esta! yo tambien estudie en Granada, del 2000 al 2004 y no había ningún grupo de rol en mi facultad, ¡ni siquiera sabía que era posible!

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