Hace un tiempo escuché que la última edición de D&D había sido redactada con lenguaje inclusivo. La verdad, me dieron ganas de leer un manual por ver el resultado. Este tema no es baladí, pues estamos ante una cuestión que divide no ya a los roleros, sino a una parte de la sociedad.
Centrándonos en el ámbito de los juegos de rol, quiero pensar que no hay nadie que quiera excluir a las mujeres (o a otros colectivos) de que jueguen a rol, pero sí hay muchas personas que consideran que esas adaptaciones vuelven el lenguaje menos natural.
Pero vayamos por partes. Para empezar, estamos hablando de la última edición de D&D, la que podríamos denominar como versión 5.5, edición que en inglés apareció en septiembre de 2024 y cuya versión en castellano se puso a la venta en mayo de 2025.
Antes de comenzar a analizar el Manual del Jugador de Wizards of the Coast me gustaría recordar que en los tiempos de TSR nuestro AD&D (ojo, 1992 en España, pero en inglés era de 1989) ya incluía una pequeña aclaración titulada "Nota sobre los pronombres".
Como podemos ver en la imagen, en esta nota justificaban, en la redacción de los manuales, el uso exclusivo del género masculino por resultar "claro, conciso y familiar", sin que ello significase "un intento de excluir al género femenino del juego". Y es lógico: al fin y al cabo, ¿qué empresa va a querer excluir a posibles clientes?
Otra cuestión importante es que el lenguaje inclusivo no plantea los mismos problemas en inglés que en español. Así, mientras que en inglés expresiones como “the players” ya son neutras y no requieren ninguna adaptación, en español su traducción habitual, “los jugadores”, utiliza el masculino genérico. Tradicionalmente se ha considerado que este masculino actúa como género no marcado y que, por tanto, incluye tanto a hombres como a mujeres.
Los críticos con este uso tradicional del masculino genérico argumentan que este empleo del masculino como universal invisibiliza al género femenino. Hasta ahora, las distintas posibilidades que se están utilizando en español a la hora de redactar textos empleando lenguaje inclusivo son las siguientes:
- Por un lado, tenemos el llamado desdoblamiento, es decir, nombrar explícitamente el masculino y el femenino: "los jugadores y las jugadoras".
- Otra opción es la de utilizar lenguaje neutro o reformulación, es decir, reformular la oración para evitar el masculino: "las personas jugadoras" / "el grupo".
- Otra posibilidad que también se ve es el uso de la -e: "les jugadores".
- Y por último, también una opción que podríamos denominar "híbrida", es decir, combinar varias soluciones según el contexto. Por ejemplo, usar el femenino en algunos capítulos y el masculino en otros. Como dice Jorge Coto en Personas y Dados:
"Por ejemplo, hay juegos que ponen los textos en masculino pero todos los ejemplos en femenino. Hay juegos que describen al director de juego siempre como femenino y a los jugadores siempre en masculino".
Una vez aclarado esto, creo que ha llegado el momento de ver cuál de estas opciones ha escogido el equipo de WOTC encargado de la localización al castellano. Pues bien, por resumirlo de alguna forma, podríamos decir que ha utilizado casi todas las posibilidades, aunque también es importante señalar que, en la mayor parte del manual, se utiliza el masculino genérico de toda la vida.
Esto último parece lógico, pues un juego de rol es, a fin de cuentas, un manual de reglas cuyo principal objetivo es que estas sean accesibles y para ello una redacción clara y fluida es fundamental.
Dicho esto, tenemos que WOTC ha utilizado el lenguaje inclusivo en algunos momentos que, podríamos considerar, muy simbólicos, como por ejemplo en la introducción.
Ojo, incluso en la introducción hay mayoría de masculino genérico, pero es verdad que en esta sección sí se han permitido algunas de las opciones que hemos comentado anteriormente.
Para empezar, en el título, con el femenino "Bienvenida a la aventura".
Por último, en un párrafo donde emplea tanto el femenino, como el masculino, como la terminación en -e:
"Una valerosa guerrera, un astuto pícaro, un clérigo devoto, une poderose mague o lo que quieras imaginar" (Manual del Jugador, página 4).
Seguramente, para muchos lectores la terminación en -e es la que más choca, porque no se suele utilizar en la vida cotidiana. Sin embargo, esta opción se ha utilizado muy poco. Por ejemplo, en la página 39 he encontrado dos casos más, al poner los ejemplos en los alineamientos:
"Une rebelde que ataca a los recaudadores de impuestos de un barón malvado y utiliza el dinero robado para ayudar a los pobres probablemente sea caótique buene" (p. 39).
"Une criminal que robe y asesine según le convenga probablemente sea neutral malvade".
Ojo, son dos ejemplos de nueve alineamientos posibles. En el resto de alineamientos se han utilizado: "Alguien que luche...", "Una persona...", "Alguien que vive...", "Una persona...", "Un sinvergüenza...", "Una aristócrata..." y "Un villano...".
El nombre de los alineamientos, como venimos diciendo, está en masculino genérico: "Legal bueno", "Caótico malvado", etc. También el de las clases de personaje ("Hechicero, Pícaro...), las dotes ("Actor", "Afortunado"...).
En resumen, podríamos decir que el equipo encargado de la localización al castellano ha empleado, en la mayor parte del libro, el masculino genérico tradicional, y ha empleado el femenino y la terminación en -e en algunos casos puntuales. Tan puntuales, que ni en la contraportada del manual lo emplea ("todos los jugadores", "héroes", "tus compañeros").
En fin, ¿qué pensáis de todo esto? ¿Creéis que, tras Wizards, se unirán otras editoriales americanas de peso (Chaosium, Paizo...)?
En cualquier caso, si os animáis a comentar, sed comedidos, que este tema levanta pasiones. 😉




Que las modas van cambiando cíclicamente y está ya toca su fin. En la próxima edición todo este compromiso ya no estará presente, o no de esta forma, como poco.
ResponderEliminarA mí me parece estupendo, y no creo que haya pocos (masculino no genérico) que quieran excluir mujeres o colectivos del rol, pero esto demuestra que están en minoría, por suerte.
ResponderEliminarPero ni así me van a hacer comprar algo de WotC.
Pienso que esta moda es un poco absurda, pero bueno, cómo dice el anterior comentario ojalá se termine pronto y volvamos a la normalidad que no excluye a ningún género aunque se empeñen en decir que si.
ResponderEliminarYo en mis artículo trato de ser neutro a la hora de tratar el género, pues me parece lo adecuado. Así que, cualquier intento de apoyar una forma más inclusiva del lenguaje, a tope con ella.
ResponderEliminarEn cuanto al artículo, algunos matices.
En esta edición del manual no usan la «e» como genérico, sino para representar a las personas no binarias, es decir, las que no se identifican con chicos o chicas. Es algo que puede confundir porque el uso del genero terminado en «e» cada vez es más frecuente.
Por otro lado, hay ejemplos en los que se usa el genero de la palabra. Por ejemplo, en los aliniamientos se usa el masculino, porq
Paizo ya lo lleva haciendo hace tiempo, de hecho antes que WotC en D&D, quizás no de una forma tan directa, pero la inclusión está ahí.
Y no es la única editorial, leo bastantes manuales y suplementos al cabo del año y en muchos ya lo hacen así, de los últimos que han caído en mis manos hay ejemplos de Darrington Press, Dragonsteel Entertaiment, Devir, etc.
El Vampiro ya usaba la solución masteresa/jugadores. En el MERP ya se señalaba que las razas no son intrínsecamente malvadas, por citar otro ejemplo "polémico ".
ResponderEliminarEs curioso ver a los quejicas rezongar por cosas que en realidad llevan con nosotros 30 años. El problema es que mucha gente está andando para atrás. A esa moda sí que espero que le quede poco, subirá la inteligencia media de la afición.
A mí esta edición me parece tan mala que el uso del lenguaje inclusivo me parece el menor de los males.
ResponderEliminarMe parece paradójico que insistan en contentar a un público que no les compra, mientras le hacen feos a su público fiel. Por lo pronto aquí una compra menos, pero bueno... seguro que a la larga les compensa ¡JA!
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