En septiembre del año pasado asistí a unas jornadas pequeñitas, pero íntimas. ¿El marco? Capileira, en el parque nacional de Sierra Nevada. ¿La gente? Estupenda.
Este año me gustaría repetir, aunque no sé todavía si podré ir. Lo que sí sé con seguridad, y me da mucha pena, es que no me voy a encontrar con Javier Prades.
