viernes, 1 de mayo de 2026

La Plaga Roja

"Aunque la vida cambió el guion, aquellos días viven en mí, no se han ido, siguen aquí..."

Palabras de mi amigo Raúl, otro para el que el rol de los 90 supuso algo más que un juego.

A nuestros cincuenta años, la nostalgia pesa a veces más que cien losas y menos que las ganas de volver a vivir aquellos años. En mi caso, supuso el comienzo de una saga literaria basada en la trama de una de las mayores campañas que esta España había visto o verá en años.

Quise integrar a todos los partícipes de mis “maravillosos años”: amigos, libros de fantasía y cine… ¡Por Crom! Y creo que lo conseguí en parte, o eso me comentan aquellos que leyeron Las Cumbres de Ethar: El secreto tras las runas.

No buscaba una obra magna de la literatura, solo que mis amigos me comentaran después de leerla: “Me apetece jugar una partida”.



Que tiren la primera piedra, y 1d4, quien no eche de menos esas tardes de verano, sin teléfono móvil, ni internet. Solamente imaginación, miedo a perder tu personaje y que el Director de Juego esté inspirado. Por mi parte recibiré todas las pedradas que me manden, pues estoy seguro de que ninguna vendrá de los viejos roleros.

Y como dicen que las segundas partes nunca fueron buenas, pues yo que voy y me lanzo a por ella: La Plaga Roja, la continuación de la anterior novela rolera. Y ya se sabe, no hay dos sin tres, y tan cierto como que el primer capítulo ya está manuscrito.

En esta novela el grupo de aventureros madura, como nosotros; podríamos decir que esto ya es rol de los 2000, sin abandonar las buenas costumbres del viejo rol. Personajes más maduros, situaciones más adultas y una trama compleja y acorde a lo que cualquier jugador de campañas pide a su DJ, que supere la anterior.

Cualquier entendido en la materia rolera encontrará situaciones escritas en la novela que le traerán “deyà vu” constantes, personajes con los que te identificas o guiños constantes a nuestros referentes de la época, tanto en lo literario como en el cine. En definitiva y resumiendo, mi obra es un homenaje a mis amigos y a esos años que pasamos juntos tras orcos y malvados enemigos indestructibles.


Lanzarse a gastar un dinero que no tienes en la autopublicación de tu novela de fantasía es casi una aventura en sí misma, otorgándome cientos de experiencias, buenas y malas, pero todas cuentan como PX, y yo creo que ya soy escritor de nivel 5, mínimo.

Gracias a Ilúvatar mucha gente me da ese empujón que uno necesita para abalanzarse sobre las fauces de los terrores más abyectos de cualquier mazmorra de la vida: oro, tiempo libre, creídos intelectuales del rol, Hacienda y la más malvada de todas, la sequía de inspiración. Muchos de esos mecenas que me apoyaron ahora forman parte de esta segunda novela, con un cameo como cualquier buen PNJ y seguro que eso para ellos vale más que cualquier cosa; ver a su personaje vivo otra vez tras muchos años en la habitación de los recuerdos mentales.



Para ellos y todos los que me ayudaron de alguna forma a seguir en pie, tras quedarme con un solo punto de vida, para todos es esta obra y para aquellos que me apoyarán en el futuro. Aunque he de decir que tras estos años solo ha habido una persona que ha sufrido más que yo y sin cuya ayuda estos recuerdos no se habrían plasmado en novela, mi mujer, Mari Jose. Un trozo de pan, crítica, directora de márquetin y experta en tirarme de las orejas, pero sin duda, si yo fuera la pluma, ella sería mi tinta.


José Moreno Acedo. 
 
Enlace al proyecto en Verkami (aquí).


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