Los jugadores habituales de Warhammer 40000 ya lo saben: hace un par de semanas salió la nueva edición de W40K, la 11ª. La caja de lanzamiento se llama Warhammer 40000: Armageddon y, en algunos aspectos, es un guiño u homenaje a la 2ª edición, con la que muchos de nosotros nos iniciamos en este universo.
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Esta 2ª edición de W40K fue la primera que se presentaba en caja, con un buen puñado de miniaturas. Aquí en España se puso a la venta en octubre de 1994 con un precio de salida de 7.995 pesetas.
Hagamos un rápido repaso al contenido, que como podemos ver en la foto de la caja, era mucho y muy variado.
Lo primero que llamaba la atención al abrir la caja eran, evidentemente, las miniaturas. Ojo, un total de 80 miniaturas de plástico: 20 Marines, 20 Orkos y 40 Gretchins.
Con respecto a los Marines, destacar que había dos sargentos, dos armados con cañón láser y otros dos armados con lanzallamas.
Por supuesto, traía todos los dados necesarios para jugar, incluyendo los especiales de fuego sostenido, artillería y dispersión.
A esto podemos añadir un buen número de fichas recordatorias de efectos para marcar las tropas que estaban desmoralizadas, corriendo o recargando, el número de heridas, etc.
Otro elemento que llamaba mucho la atención eran las distintas plantillas de armamento: de lanzallamas, de granadas...
La caja también traía 20 edificios de cartón para utilizar en el campo de batalla.
También teníamos cartas de equipo y las cartas de misión. Estas últimas, al repartirse en secreto, daban mucho juego porque tu oponente no sabía si tu objetivo era ocupar una zona al final de la partida o eliminar a tu Comandante.
No podemos olvidar las hojas de referencia. Teníamos, en primer lugar, dos grandes hojas con resúmenes de cómo se organizaba el turno o cómo se resolvía un combate y, por otro lado, tablas con las características de todas las armas.
Luego teníamos una hoja de control de los puntos de victoria, así como cartas de referencia de las tropas que podíamos usar con esta caja.
Ni que decir tiene que estas "chuletas" eran excelentes para tenerlas a mano en la partida.
Si pasamos al contenido, lo primero que teníamos eran dos breves libretos, uno sobre cómo pintar las miniaturas paso a paso, además de ofrecernos los colores de doce Capítulos diferentes de Marines Espaciales.
El otro libreto te permitía empezar a probar un combate desde cero, tanto a distancia como cuerpo a cuerpo. Para ello te guiaba punto por punto: "desplaza el Marine Espacial 10 cm hacia el Orko", "Tira un dado. Necesitas obtener un resultado de...". La verdad es que, para el que nunca había probado el juego (como era nuestro caso), te tranquilizaba, porque parecía muy sencillo, a pesar de que tanto material intimidaba un poco al principio.
Otro de los libretos era el de los escenarios, "La batalla por Armageddon". Este incluía tres batallas ("Asalto frontal", "Defensa del perímetro" y "La batalla por el puente"), graduadas. Así, en la primera intervenían muy pocas miniaturas (cinco Marines contra 30 Gretchin), mientras que en la última se empleaban todas las miniaturas de la caja, incluso al Pizoteador (el Dreadnought Orko).
Como dije al principio, la caja de la nueva edición es un guiño u homenaje a esta 2ª edición por todo esto. No solo incluye Ángeles Sangrientos y Orkos, sino que también está ambientada en el planeta Armageddon. Incluso la portada está basada en la que en su momento hizo el recientemente fallecido John Blanche.
El último libreto era el Codex de Ejércitos, es decir, el cuadernillo donde se especificaba cuántos puntos valía desde una escuadra a un bolter o una granada. Lo más interesante es que este Codex incluía listas de ocho ejércitos diferentes: Marines Espaciales, Guardia Imperial, Squat, Orkos, Eldar, Caos, Tiránidos y Genestealer.
Para mí este cuadernillo era fundamental, pues sin tener el Codex de, por ejemplo, los Eldar, te permitía jugar ya con ellos.
Por último, tenemos los tres grandes libros (entre 80 y 96 páginas). El primero de ellos era el Reglamento, donde venían todas las reglas. Como decían los autores, era imposible empezar conociéndolas todas. Así, lo recomendable para no agobiar a los principiantes era ir incluyéndolas poco a poco, por ejemplo, dejando los vehículos y los psíquicos para más adelante.
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| Ilustración de John Sibbick. |
El segundo libro era el Codex Imperial, es decir, un libro de trasfondo. Lo interesante es que no solo te contaban la historia del Imperio, sino que había información y características del resto de razas. Frente al Reglamento, que podía resultar aburrido de leer, este era una gozada.
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| Ilustración de John Blanche. |
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| Los queridos Squats. |
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| Había no pocas ilustraciones a página completa. |
Por último, el Manual de Equipo, donde te detallaban todas las armas, la gran mayoría de ellas con su ilustración correspondiente. Es otro libro con el que disfrutabas mucho.
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| Pedazo de ilustración de Dave Gallagher. |
En fin, estamos ante una edición que, como hemos recordado, incluía muchísimo material a un precio muy razonable.
En nuestro caso, esta caja nos dio muchas horas de juego, pues llegó un momento en el que utilizamos las miniaturas para representar otros ejércitos. Así, yo llegué a marcar distintas escuadras de orkos como si fueran eldar (los Segadores Siniestros me parecían brutales) y jugamos no pocas batallas de esta forma. Es lo que hacía la falta de pelas y el tener que repartir el poco dinero que teníamos entre rol, Magic o videojuegos... 😅
Y vosotros, ¿os iniciasteis a Warhammer 40000 con esta edición? ¿Qué recuerdos os trae?
En el despiadado universo del lejano futuro solo hay guerra.











































Por aquel entonces le daba a Fantasy, aunque me pesó no haberme metido a 40k (tenía una ambientación más interesante y pasada de rosca, aunque en el fondo las dos son pastiches de lo mejor de sus respectivos géneros), pero no daba la pasta para tanto. De hecho, ¡a duras penas me daba para Fantasy!
ResponderEliminarComo buen cuarentón, me he desquitado metiéndome de cabeza en décima edición (que era de mis dos facciones favoritas: Marines y Tiránidos), de la cual he jugado cero partidas (no hay tiempo) y he acumulado como 9000 puntos de los cuales tendré pintados 400 (no hay tiempo), y está al caer la undécima, si no ha salido ya. Cosas de la vida.
Es el eterno problema: siempre nos falta algo. En los noventa, el dinero; y ahora, el tiempo ;-)
EliminarSí, la undécima ya está a la venta.
En nuestro grupo, este fue el que se llevó por delante al Battletech. La falta de dinero era un problema y por eso reciclamos todas las miniaturas del Hero Quest y el Cruzada Estelar (del que yo extrapolaba muchísimo) pero también usábamos juguetes y, sobre todo, Tente para hacer vehículos y escenografía. Un elemento de escenografía habitual en nuestras batallas eran un puente de madera y un portal de Belén extraídos directamente de la caja de decoración navideña (por eso mi madre llamaba a los Guarjamers "montar el Belén").
ResponderEliminarCon el tiempo, nos fuimos comprando los Codex y alguna que otra miniatura pero los ejercitos que veíamos en la White Dwarf estaban fuera de nuestro alcance.
Visto en retrospectiva, era innecesariamente detallado con todas esas reglas especiales descabelladas de cada puta pieza de equipo (el equipo eldar y tiránido siempre era una excepción) y el paso lógico de la tercera edición fue simplificar todo brutalmente, quitar la tontuna y hacerlo todo más oscuro y siniestro.
Mira lo que te digo, en esa imagen con doce capítulos de marines se encuentra la semilla germinal primigenia del Super Space Knights...
Hoy en día, en mi club le dan bastante al W40k pero yo no lo quiero tocar ni con un palo...
Claro, las del Cruzada Estelar eran perfectas.
EliminarMuy bueno lo del Belén... :-)