A lo largo de estos treinta años que llevan los juegos de rol en España hemos asistido a distintos saldos y liquidaciones por parte de distintas editoriales. En nuestro repaso a la Historia de los Juegos de Rol en nuestro país hoy vamos a hablar de este tema. Veamos antes de nada en qué se diferencia un saldo de una liquidación.
Vamos a entender por saldo cuando una empresa vende un producto por debajo de su precio por presentar un desperfecto o por obsolescencia. En este último caso, el libro está en perfecto estado pero se ha vendido muy poco y la editorial tiene demasiados ejemplares en el almacén que le están costando dinero.
Con liquidaciones nos referimos cuando los productos de una editorial se venden a un precio reducido porque esta ha quebrado. Como veremos más adelante, estas liquidaciones suelen adquirirlas otras editoriales del sector y no el aficionado directamente.
¿Los saldos son buenos o malos?
Pues depende. En principio benefician a ambas partes: aficionado y editorial. Por un lado, el aficionado puede adquirir un juego muy por debajo de su precio por presentar un pequeño desperfecto o porque el juego en cuestión no se ha vendido como se esperaba. Por su parte, la editorial puede recuperar parte de su inversión vendiendo títulos con desperfectos en lugar de desecharlos totalmente. Además, también ingresa algo de efectivo a la vez que "vacía" su almacén de juegos que llevan años sin venderse.













